{"version":"1.0","provider_name":"QuizViajero","provider_url":"https:\/\/quizviajero.com\/blog","author_name":"@llenadpreguntas","author_url":"https:\/\/quizviajero.com\/blog\/author\/llenadpreguntas\/","title":"Jap\u00f3n: un viaje con pocas conexiones | QuizViajero","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"mL0yJnDPEQ\"><a href=\"https:\/\/quizviajero.com\/blog\/japon-viaje-pocas-conexiones\/\">Jap\u00f3n: un viaje con pocas conexiones<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/quizviajero.com\/blog\/japon-viaje-pocas-conexiones\/embed\/#?secret=mL0yJnDPEQ\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"\u00abJap\u00f3n: un viaje con pocas conexiones\u00bb \u2014 QuizViajero\" data-secret=\"mL0yJnDPEQ\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/quizviajero.com\/blog\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","thumbnail_url":"https:\/\/quizviajero.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/11\/bloggeroqv-1.jpg","thumbnail_width":1280,"thumbnail_height":640,"description":"Te encanta viajar y ten\u00e9s la suerte de poder hacerlo. Ten\u00e9s los medios, el estado f\u00edsico, el tiempo\u2026 As\u00ed decid\u00eds un d\u00eda cruzar el planeta, literalmente hablando, para ir a Jap\u00f3n. Yo no viaj\u00e9 mucho en mi vida, as\u00ed que todo me sorprende y me deja maravillada. Creo que soy mala consejera de viajes, justamente por eso: todo me parece hermoso, genial, indispensable. Con todo \u00e9se entusiasmo empec\u00e9 a planear el itinerario. No s\u00e9 exactamente qu\u00e9 fue, pero nunca llegu\u00e9 a conectarme con la idea de visitar Jap\u00f3n. Sin embargo, ve\u00eda que todos volv\u00edan fascinados y que cada vez m\u00e1s gente lo eleg\u00eda. Uno de los problemas que tuve fue por comprar desde ac\u00e1 tickets para las actividades que quer\u00edamos hacer. Hay cosas que tienen tanta demanda, que necesariamente hay que comprar con mucha anticipaci\u00f3n (la Tokyo Game Show, el Museo Ghibli, por ejemplo). Enseguida lleg\u00f3 la frustraci\u00f3n de no poder traducir algunas p\u00e1ginas, de intercambiar mails en ingl\u00e9s con japoneses que claramente no entend\u00edan nada, de equivocarme con las fechas y tener que cambiar el itinerario, de que hubiera p\u00e1ginas que me rebotaban la tarjeta aunque el banco me la autorizara\u2026 Cualquier tr\u00e1mite sencillo era abrumador y complicado. Pero siempre me aferraba a la idea de que en cuanto llegue all\u00e1 todo iba a estar mejor, porque el destino, seg\u00fan lo que dec\u00edan, era espectacular. El vuelo fue largu\u00edsimo y complicado. Fueron 30 horas en el asiento del medio, con mi compa\u00f1ero muy descompuesto la primera mitad del viaje. Yo hab\u00eda pedido un men\u00fa vegetariano, que result\u00f3 ser una bandeja de arroz blanco mal cocido con una cucharada de arvejas, as\u00ed que sumado a todo estaba casi sin comer. En lo \u00fanico que pensaba, lo que me manten\u00eda de buen humor, era en lo espectacular que iba a ser llegar. Pero la primera impresi\u00f3n (y la \u00fanica, realmente) que tuve fue: esto no vale la pena, quiero volver a mi casa. En Jap\u00f3n pasa de todo y a la vez no pasa nada. Hay mil cosas para hacer, para ver, para recorrer, para comer, y sin embargo es muy f\u00e1cil aburrirse. Es que no hay una noci\u00f3n de \u201ccaos cotidiano\u201d, todo funciona como tiene que funcionar.\u00a0 Llegu\u00e9 a pensar, despu\u00e9s de un d\u00eda muy largo, \u201cnecesito llegar al departamento y que no haya agua caliente, que no ande el m\u00f3dem, algo inesperado, cualquier cosa\u201d. Con la comida me pas\u00f3 lo mismo: Recuerdo haber dicho \u201cestoy harta de comer arroz\u201d al segundo d\u00eda en \u00e9se pa\u00eds. Y es que ser vegetariana en Jap\u00f3n es eso: comer arroz, a veces huevo, un poco de soja. Y nada m\u00e1s. Para ser justa, yo nunca conecto mucho con las grandes ciudades. Pens\u00e9 que saliendo de Tokio me iba a encontrar algo m\u00e1s, y\u00a0 fui a Kioto y a Nara. No me malinterpreten: todo es hermoso. Pero una vez que viste un templo viste todos, y una vez que estuviste en el cruce de Shibuya te das cuenta que es lo mismo que Shinjuku y que Ginza y que Akihabara y que\u2026 La gente es un mundo aparte. Son muy educados pero para nada amables: Nadie te habla, nadie te ayuda cuando te ve perdido, nadie se mete en nada. Hacer sociales con un japon\u00e9s es incre\u00edblemente dif\u00edcil. Ni siquiera puedo decir que me sent\u00ed abrumada. Jap\u00f3n result\u00f3 ser un pa\u00eds que no me despert\u00f3 nada, m\u00e1s que curiosidad por momentos breves, pero no m\u00e1s que la curiosidad que me puede generar cualquier sociedad m\u00e1s cercana. Aunque tengo que admitir que mi compa\u00f1ero, fan\u00e1tico gamer y nerd de profesi\u00f3n, tuvo una experiencia diametralmente opuesta. Quiz\u00e1s fui mal predispuesta, pero juro que lo intent\u00e9. Conoc\u00ed lo m\u00e1s tradicional y lo m\u00e1s tecnol\u00f3gico: dorm\u00ed en un hotel c\u00e1psula y us\u00e9 consolas de videojuegos que ac\u00e1 ni se escucharon nombrar a\u00fan, pero nada logr\u00f3 sacarme la idea constante de que faltaba \u201calgo\u201d que Jap\u00f3n no me iba a brindar nunca. Volv\u00ed a casa feliz de irme de \u00e9se pa\u00eds y sin entender la fascinaci\u00f3n que lo volvi\u00f3 un destino tan de moda y codiciado. Mucho menos sabiendo que tambi\u00e9n para volver me esperaban otras 30 horas de asiento del medio y arroz blanco. Por\u00a0@llenadpreguntas"}