{"version":"1.0","provider_name":"QuizViajero","provider_url":"https:\/\/quizviajero.com\/blog","author_name":"@RousPolite","author_url":"https:\/\/quizviajero.com\/blog\/author\/rouspolite\/","title":"No lleguen a Venezia de noche | QuizViajero","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"rICYWBBO83\"><a href=\"https:\/\/quizviajero.com\/blog\/no-lleguen-venezia-noche\/\">No lleguen a Venezia de noche<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/quizviajero.com\/blog\/no-lleguen-venezia-noche\/embed\/#?secret=rICYWBBO83\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"\u00abNo lleguen a Venezia de noche\u00bb \u2014 QuizViajero\" data-secret=\"rICYWBBO83\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/quizviajero.com\/blog\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","thumbnail_url":"https:\/\/quizviajero.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/12\/bloggeroqv-1.jpg","thumbnail_width":1280,"thumbnail_height":640,"description":"No lleguen a Venezia de noche, o s\u00ed, si les encanta sentirse en una pel\u00edcula de terror en la que en cada esquina de la ciudad laber\u00edntica pueden sorprenderlos todo tipo de monstruos y aparecer criaturas marinas mitol\u00f3gicas a devorarlos. No tendr\u00edamos que haber llegado de noche. El avi\u00f3n que nos llevaba desde Madrid se atras\u00f3 y lo que promet\u00eda ser un paseo por el Gran Canal admirando la belleza de \u201cla Serenissima\u201d al anochecer, se transform\u00f3 en una escena de pel\u00edcula clase B de terror, italiana. Desde el aeropuerto hab\u00edamos contratado una combi que nos llev\u00f3 hasta un embarcadero donde ya se empezaba a sentir Venezia: g\u00f3ndolas, lanchas, esos pilotes coloridos y agua, mucha agua. Subimos a la lancha sin problemas pero ya notamos uno de los \u201ctemitas\u201d con los que \u00edbamos a tener que lidiar: Los choferes de taxis acu\u00e1ticos no hablan otros idiomas. O se niegan o no saben, pero es realmente un tema. La navegaci\u00f3n transcurri\u00f3 primero por aguas bastante abiertas, con luces en la costa y a lo lejos. Oscuridad. Aguas negras. Mi compa\u00f1era de viaje dentro de la lancha, sentada, yo al frente tratando de percibir todo a mi alrededor. Luego, poco a poco, empezaron a aparecer edificios iluminados. Lo que deber\u00eda haber sido una grandiosa Iglesia del Siglo XVI en su esplendor se transformaba en un escenario tenebroso con largas sombras y rodeada de la negrura del agua. El maravilloso museo que ten\u00eda una silla con un paquete de cigarrillos\u00a0 enorme en su puerta como promoci\u00f3n de una muestra parec\u00eda esa noche la casa de un gigante que iba a salir a tomar una cerveza y sentarse en esa silla. El viaje que reci\u00e9n comenzaba con mi ex suegra (ahora ex) de 65 a\u00f1os y operada el a\u00f1o anterior de la cadera, ten\u00eda varias condiciones impuestas por ella, qui\u00e9n pagaba: no caminar mucho, no museos (porque ella ya hab\u00eda estado en Venezia hac\u00eda muchos a\u00f1os y ya los hab\u00eda visto, dec\u00eda) y por supuesto todos los traslados pagos para no cargar valijas ni una cuadra. Cuando el paseo por el canal de la eterna noche termin\u00f3 en un embarcadero frente a la mism\u00edsima Piazza San Marco, vac\u00eda y hermosa hasta de noche, el chofer nos dijo en italiano que all\u00ed nos dejaba, que el hotel al que \u00edbamos no ten\u00eda embarcadero y no se pod\u00eda llegar as\u00ed que \u00edbamos a tener que caminar. El horror en la cara de mi suegra ahora si se correspond\u00eda con el m\u00edo al ver el canal de noche. Llamada mediante, tratando de ver bajo alg\u00fan farol los vouchers, a los 15 minutos vino un gentil camarero que carg\u00f3 nuestras valijas en un carro enorme (en los d\u00edas posteriores ver\u00eda cientos como ese porque pocos hoteles en Venezia tienen embarcadero) y caminamos detr\u00e1s de \u00e9l. La caminata de 6 o 7 cuadras no hubiera sido tan desastrosa si mi suegra no hubiera bufado a cada paso. El cansancio del vuelo desde Buenos Aires y el retraso del avi\u00f3n ya nos hab\u00edan desmoralizado del todo y cada peque\u00f1o puente con escaleras era un suplicio y no una belleza. Al llegar al hotel result\u00f3 que no ten\u00edan habitaci\u00f3n para nosotras por un error y alguien vino a buscarnos y nos llev\u00f3 amablemente a otro hotel a una cuadra que, como much\u00edsimos hoteles en viejas ciudades, no ten\u00eda ascensor. Cuando por fin nos instalamos en la habitaci\u00f3n eran casi las 10 de la noche y resultaba que no hab\u00eda casi nada abierto para cenar en los alrededores y mi suegra se negaba a caminar en busca de algo mejor, as\u00ed que siguiendo el consejo del conserje (que nos vio cara de pudientes) fuimos a un peque\u00f1o restaurant a 1 cuadra, con puentecito de por medio, obvio, en el que pagamos car\u00edsimo y me sirvieron el peor tiramis\u00fa del planeta. Dormimos. A la ma\u00f1ana siguiente sal\u00ed a la puerta de la Casa Nicolo Priuli, nuestro hotel, \u00a0luego de una charla con Rosano, mi tocayo veneciano que nos hab\u00eda trasladado desde el otro hotel, y todo cobr\u00f3 sentido. Era un d\u00eda de sol radiante, el canaletto que corr\u00eda frente a la puerta era m\u00ednimo y todo era bello. Los colores estallaban frente a mis ojos, los edificios antiqu\u00edsimos eran maravillosos, no l\u00fagubres. Los dos d\u00edas que siguieron hasta que abordamos el crucero que nos llev\u00f3 a otra aventura fueron inolvidables, y los otros dos a la vuelta del crucero me hicieron una fan\u00e1tica de una de las ciudades m\u00e1s bellas del mundo. Si alguien me pregunta sobre Venezia no suelo contar esta parte del viaje, solo hablo maravillas, sus bell\u00edsimas e intrincadas calles, las piazzas, la arquitectura, Burano, los helados, los Bellinis, que se recorre f\u00e1cil, que brilla bajo el sol, que todav\u00eda est\u00e1 all\u00ed el ghetto jud\u00edo en el que se inspir\u00f3 Shakespeare, que a la Piazza San Marco hay que ir al amanecer cuando no est\u00e1 repleta de turistas y m\u00e1s. Pero mi mejor consejo sigue siendo este. Repitan todos: No lleguen a Venezia de noche. &nbsp; &nbsp; Tip: Muchos edificios en Venezia solo tienen una peque\u00f1a vereda alrededor y luego todo es agua, tal vez una larga caminata y muchos puentes con escaleras te lleven ah\u00ed, pero a veces no hay otra forma de llegar que no sea en lancha, taxi acu\u00e1tico o traghetto. El vaporetto, que es el colectivo acu\u00e1tico, tiene paradas y diferentes recorridos, pero no se detienen en cada esquina como el bondi, capisce. &nbsp; &nbsp; Por\u00a0@RousPolite &nbsp;"}