{"version":"1.0","provider_name":"QuizViajero","provider_url":"https:\/\/quizviajero.com\/blog","author_name":"@grismetalizado","author_url":"https:\/\/quizviajero.com\/blog\/author\/grismetalizado\/","title":"Tarde\/Noche en La Habana, Cuba #BloggeroQV | QuizViajero","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"bj2WDw6F5J\"><a href=\"https:\/\/quizviajero.com\/blog\/tardenoche-en-la-habana\/\">Tarde\/Noche en La Habana<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/quizviajero.com\/blog\/tardenoche-en-la-habana\/embed\/#?secret=bj2WDw6F5J\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"\u00abTarde\/Noche en La Habana\u00bb \u2014 QuizViajero\" data-secret=\"bj2WDw6F5J\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script>\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/quizviajero.com\/blog\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n<\/script>\n","thumbnail_url":"https:\/\/quizviajero.com\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/bloggeroqv-1.jpg","thumbnail_width":1280,"thumbnail_height":640,"description":"Los problemas hab\u00edan comenzado con mi decisi\u00f3n de ir a caminar por las calles del centro viejo de La Habana. Era mi primer viaje a Cuba y seg\u00fan la Lonely Planet, la calle Obispo era un lugar de visita obligada. Realmente lo era. As\u00ed que con mi ex, una tarde de calor insoportable de Julio, gu\u00eda en mano, enfilamos desde el hotel donde par\u00e1bamos, el Hotel Victoria \u2013un lugar hist\u00f3rico donde vivi\u00f3 durante muchos a\u00f1os Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez, el autor de Platero y Yo- hacia el centro viejo de La Habana para recorrer la calle Obispo, con su caudal hist\u00f3rico y de modernidad, hoteles centenarios, como el Ambos Mundos, donde vivi\u00f3 Hemingway, La Floridita, creador del daikiri, doblando en una callecita La Bodeguita del Medio y otros tantos lugares que ni recuerdo. Lo que s\u00ed recuerdo es que, en una esquina, tres jovencitos que nos reconocieron por nuestro inconfundible aspecto de turistas \u2013bermudas, zapatillas, una ri\u00f1onera y cara de imb\u00e9ciles, b\u00e1sicamente- nos metieron calle adentro y a punta de cuchillo, nos sacaron lo que ten\u00edamos, que era bastante poco: fotocopia de pasaportes, la tarjeta de mi esposa, su c\u00e9dula de identidad argentina, algo de dinero y su registro de conducir. Nos hab\u00edan advertido que en La Habana perder el pasaporte pod\u00eda derivar en una pesadilla \u2013las autoridades cubanas presum\u00edan que el turista lo hab\u00eda vendido a un cubano- y que lo ideal era dejar casi todo en la caja fuerte de la habitaci\u00f3n. Bueno, el tema es que volvimos al hotel, le avisamos al conserje del hecho, nos facilit\u00f3 el tel\u00e9fono del front desk para avisar a Visa La Habana del robo de la tarjeta, donde nos pidieron una presencia personal. Visa La Habana quedaba en una oficina en el Hotel Nacional, un hermoso hotel en la zona de Miramar. All\u00ed fuimos. Al regresar, nos esperaba un patrullero. La mentalidad policial cubana hab\u00eda hecho que el conserje llamara a la polic\u00eda para avisar del hecho. Un polic\u00eda muy cordial me pregunt\u00f3 que pas\u00f3. Se lo expliqu\u00e9, le dije que no precisaba ni val\u00eda la pena hacer la denuncia policial por cincuenta euros, fotocopias y documentos que en Cuba no val\u00edan nada y que pod\u00eda rehacer en Buenos Aires. Menos cordial, el polic\u00eda nos dijo que deb\u00edamos hacer la denuncia. Insist\u00ed en que no era necesario. El insisti\u00f3, ya menos cordial. Sub\u00ed a la habitaci\u00f3n a buscar algo de dinero y los pasaportes originales y al bajar, mi ex ya estaba en el patrullero. Con el poder del Estado encima, y sin otra opci\u00f3n, viajamos en el asiento trasero de un Lada destartalado en medio de la oscuridad, por los racionamientos de energ\u00eda, hasta la comisar\u00eda de la Polic\u00eda Nacional Revolucionaria, que la recuerdo lejana. La \u00fanica luz en la calle eran las luces del patrullero y sus focos azul y rojo. Los asientos eran de pl\u00e1stico duro, como todos los asientos traseros de patrulleros, donde viajan detenidos. Llegamos a la comisar\u00eda donde nos hicieron esperar un rato en unas sillas. El lugar era deplorable. Creo que cualquier destacamento de la bonaerense era mejor. Olvidate de aire acondicionado o de otros lujos. A lo lejos se escuchaba a un polic\u00eda, educado, hablando con un detenido y convenci\u00e9ndolo que estar detenido era lo mejor para el porque, borracho como estaba, era un peligro para el y para el resto. Al fin, un oficial nos hizo pasar al despacho del capit\u00e1n. Nos pregunta que pas\u00f3, se lo comentamos. Su inter\u00e9s estaba fijado en saber que hab\u00eda pasado con los pasaportes, le dijimos que hab\u00edan quedado en la caja de seguridad del hotel y que por eso estaban en nuestro poder. Se los mostr\u00e9 y respir\u00f3 aliviado. \u201c\u00bfEntonces que quieren de nosotros?\u201d pregunta. En realidad, no quer\u00edamos nada, est\u00e1bamos ah\u00ed por el llamado del conserje del hotel a la polic\u00eda, pero se me ocurri\u00f3 algo. \u201cUn certificado policial del robo del registro de conducir y de los documentos\u201d, se me ocurri\u00f3. El tipo lo pens\u00f3 un segundo y se puso a tipear, en papel membretado de la PNR. \u201c\u00bfTienen como volver? Taxis por aqu\u00ed no hay\u201d, pregunta. \u201cNo, no tenemos\u201d, le respond\u00ed. El polic\u00eda le ordena a otro que nos alcance a nuestro hotel y all\u00ed volvimos. Le pedimos, en el camino, que nos deje en el Hotel Nacional en lugar del Hotel Victoria. El Hotel Nacional, para quien lo ha conocido, tiene un fondo especial, con vista al malec\u00f3n, sillones de rattan y almohadones mullidos, una barra de primera y grupo de m\u00fasica espectacular. Creo que era lo que necesit\u00e1bamos en ese momento. No hubo problemas. Bajamos del patrullero en el Hotel, que tiene una entrada embajadora larga, ante la mirada de todos los curiosos presentes. Y el d\u00eda policial termin\u00f3 sentados en esos sillones, escuchando buena m\u00fasica cubana y con un mojito en mano. Luego, un auto del hotel nos llev\u00f3 al nuestro. Y esa mala experiencia no nos desanim\u00f3, volvimos a Cuba en tres ocasiones m\u00e1s. Y el certificado de la Polic\u00eda Nacional Revolucionaria, que no sirvi\u00f3 para nada porque rehicieron todo lo perdido sin necesidad de ese certificado, est\u00e1 enmarcado en la casa de mi ex. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Por\u00a0@grismetalizado"}