Qué nunca falte en la valija la máquina de olvidar preconceptos.
O pinceladas atisbadas en un viaje a La Paz entre dolor de cabeza y dolor de cabeza.
Aunque antes de viajar uno sabe que lo primero que debe poner en la valija es el limpiador de preconceptos, yo esta vez me lo olvidé, y llegué por primera vez a La Paz convencido de que iba a ser un pequeño descenso al infierno, como mínimo. Y como máximo, un rápido viaje a la internación por apunamiento, mal de altura, soroche o como se llame a eso donde lo único que pedís es convertirte en María Antonieta y que alguien te corte la cabeza de un solo tajo.
Pero para variar me tuve que meter los preconceptos ahí donde no llega el sol, y quedé fascinado por una ciudad donde en cada esquina hay algo nuevo y distinto. Y lo del dolor de cabeza es un mito, si tomás algo que se llama “sorochipil” (lo juro) y mate de coca cada vez que podés. Pasen y vean, acá quedan mis postales de La Paz. Y no se olviden de no olvidarse el limpiador de preconceptos.
Publicado en: https://medium.com/@flandivar/qu%C3%A9-nunca-falte-en-la-valija-la-m%C3%A1quina-de-olvidar-preconceptos-286f5de72393
Por Facundo Landívar @flandivar
Periodista, editor, ferviente defensor del mejor oficio del mundo, dinosaurio del papel pero convencido de que todo tiempo futuro es mejor.













