Cerca del Louvre. Escapando de las Multitudes

Cerca del Louvre. Escapando de las Multitudes.

(Huyendo hacia la derecha rumbo a Galerie Vivienne)

 

Sabemos que París es una de las ciudades más visitadas del mundo y que algunas atracciones turísticas son muy concurridas. A veces demasiado. Tal es el caso del Museo del Louvre, la famosa pirámide y sus alrededores.

En el caso de querer visitar el museo, recomiendo que de ser posible se compren entradas en línea de modo de agilizar algo el trámite y acortar los tiempos de cola al entrar. (https://www.ticketlouvre.fr//louvre/b2c/index.cfm/home). También sugiero ir temprano porque suele haber algo menos de gente.

Debido a los controles de seguridad que hay en todas las atracciones turísticas, en especial en épocas de temporada alta, suele haber bastante cola para ingresar.

Supongamos que ya hicimos la visita deseada. Recorrimos el museo o simplemente paseamos un poco por sus alrededores y nos sacamos fotos en las fuentes o “tocando la punta de la pirámide”.

Es probable que sigamos nuestro recorrido hacia los jardines de las Tullerías u optemos por hacer una parada para comer o tomar algo. Los bares y restaurantes en los alrededores del Louvre suelen estar atestados de turistas por lo que en algunos casos podemos pagar caro y no pasar un momento del todo relajado.

En caso de querer escapar un poco a las hordas de turistas y conocer lugares cercanos donde podamos mezclarnos con los habitantes de la ciudad, les propongo una caminata de 10 minutos paseando por lugares mágicos, muy conocidos pero a veces algo escondidos.

Alguien dijo alguna vez que “el que no sabe es como el que no ve” y siempre me atormenta la idea de pasar por delante de algo y no disfrutarlo por el simple hecho de ignorar que existe.

Es por eso que insisto en que sin encerrarse en programas estrictos, es de mucha ayuda “estudiar” un poco antes de emprender un viaje.

El recorrido que les recomiendo arranca en la explanada del Museo del Louvre dejando la pirámide a nuestras espaldas y sin cruzar la calle trasponer las arcadas hacia la Rue de Rivoli.

Cruzamos la calle y tomamos la Rue de Rohan, sólo 100 metros hasta Rue Saint Honoré. Volvemos a cruzar hacia la Place Collette (que es una explanada delante del palacio) en dirección al Palais Royal (Palacio Real). De camino vamos a pasar por uno de los ingresos más pintorescos al metro de París: la parada Palais royal-Musée du Louvre de la línea 1. No hay quién se resista a las fotos de rigor !!!.

Ingresamos al Palacio Real. En la explanada aún vamos a encontrar muchos turistas tomándose fotos sobre los cilindros a rayas blancas y negras.

Si seguimos avanzando vamos a llegar a los Jardines del Palacio Real, la fuente y las galerías que encierran el jardín.

Ya en este punto habrá menos cantidad de turistas. Los jardines son un buen lugar para descansar un rato y tomar algunas fotos y en verano los árboles nos ofrecen una sombra muy agradable. Además recorrer las vidrieras de las boutiques de las galerías que rodean el jardín será seguramente una experiencia distinta a todo lo que venimos viendo.

Para seguir nuestro camino, debemos una vez más avanzar y trasponer las columnas al final de los jardines en dirección a la Rue de Beaujolais.

 

Este lugar para mí  una especie de “puertita” que, como en los sueños o cuentos de nuestra infancia, nos llevará a otro mundo. Atrás habrán quedado las multitudes y el ruido. Habremos llegado a una calle sin salida, angosta y típicamente parisina. A nuestro frente se abre una escalera encerrada entre los edificios que nos invita a subir. A nuestra derecha pasaremos por el restaurant A Casaluna, que si el horario es adecuado y el bolsillo lo permite nos  tienta a quedarnos a comer algo.

Si decidimos seguir nuestro camino, no tenemos más que subir la escalera en dirección a la Rue des Petit Champs, la que vamos a cruzar. Perpendicular a nosotros está la Rue Vivienne.  A pocos metros sobre esta calle se encuentra el restaurant Le Grand Colbert, que quienes amamos las películas románticas, recordamos por la escena donde Jack Nicholson interrumpe la cena (y algo más) que disfrutaba Dianne Keaton junto a Keanu Reeves en Something ´s Gotta Give (si mal no recuerdo acá la conocimos como Alguien Tiene que Ceder).

Disgresiones al margen, mi propuesta es doblar a la derecha por la Rue des Petit Champs unos metros hasta la Rue de la Banque. En el número 5 de esta calle encontramos la Galerie Vivienne. http://www.galerie-vivienne.com/

Sólo 850 metros y diez minutos de caminata (si no nos hemos  detenido) nos separan de la Pirámide del Louvre. Y les aseguro que nos sentiremos en otro mundo. Habrá turistas ya que en todo París hay turistas, pero no multitudes y el ambiente será totalmente diferente.

La Galerie Vivienne es pasaje cubierto que data de 1823 y tiene para mí un significado especial ya que lo conocí hace miles de años durante mi luna de miel. Creo que llegamos ahí de casualidad y nunca lo olvidé. El problema es que sí olvidé cómo llegué allí, la zona donde se encontraba.

Cuando 20 años después pude regresar a París como festejo de aniversario,  no lo encontramos ya que yo ni siquiera recordaba su nombre. Como dije, “el que no sabe es como el que no ve”. Para ese momento (año 2009) mi hermana ya vivía en la ciudad, pero mis pocos datos no ayudaron a que pudiera localizarlo. Es más, creo ella que nunca estuvo ahí.

Pasaron los años, se sucedieron los viajes (uno por año – me prometí y vengo cumpliendo) hasta que en 2014 una amiga de mi hermana me manda un mail con algunas sugerencias de lugares para conocer y ahí estaba la famosa Galerie Vivienne.

Al día siguiente, mapa de papel (por supuesto) en mano, la encontré después de dar muchas vueltas. Me pasó algo un poco parecido a la canción de Serrat: me sentí como Penélope diciendo “No eres quien yo espero”. Habíamos cambiado las dos. Quizás yo la había idealizado: era muy joven, tenía poco mundo y estaba en Paris de luna de miel. Era obvio que los recuerdos eran todos color rosa.

Me encontré con un pasaje antiguo que tenía rincones soñados y otros algo abandonados. Se notaba su pasado esplendoroso, pero el presente mostraba algo de deterioro.  Habré hecho alguna analogía inconsciente ¡!?….

Este año decidí volver y con mucha satisfacción veo que se están terminando los trabajos de mantenimiento que le han devuelto gran parte del esplendor. Estaba  adornada para Navidad y la atmósfera del lugar era hermosa.

En el lugar hay un restaurant con precios que quizás no estén dentro de nuestro presupuesto, pero también hay un bar donde vale la pena tomarse un respiro y disfrutar el momento. Ahí los precios son los de cualquier otro en la ciudad.

 

 

Por @arromariagarcia

 

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Por | 2018-03-26T15:11:24+00:00 diciembre 18th, 2017|#BloggeroQV, #EspecialParisQV|3 Comentarios

3 Comments

  1. Maria Gabriela Vagliente Cooper 19/12/2017 en 08:51 - Responder

    Exelentes datos! Se los comparto a mi prima que está por viajar a París y no es muy amante de las multitudes…. Gracias por confiar tus experiencias

  2. Fernanda 30/12/2017 en 17:22 - Responder

    Ojalá le sirva. Gracias a vos por leer y compartir

  3. Sandra 12/01/2018 en 20:13 - Responder

    Muy lindo tu relato! espero poder visitarlo en breve, te comento al regreso!!!
    Sandra

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