Claramente el viaje anterior que había hecho con mis viejos había calado hondo en mí. Un bichito me había picado uno q me decía que viajar en esas fechas “prohibidas” en la que los parientes te juzgan porque preferís hacer “un viajecito” a verlos para las fiestas era posible.

Mi amor por la excesiva planificación me llevo a ponerme a soñar viajes y analizar cómo podía maximizar mis días de vacaciones (la c*gada de ser un triste asalariado) me llevo a definir las fechas, me iría un mes, desde el 28 de Noviembre al 28 de Diciembre festejando navidad fuera del país.

Pasaron los meses de calor la gente que se iba de vacaciones volvía y yo, con la fecha fija aun no decidía el destino… me puse a filtrar mentalmente que dado q me iba en navidad, lo ideal, sería pasarla en un país de raíces cristianas para disfrutar del acontecimiento. En ese instante quedó descartado Asia dejando al Viejo Continente como un faro que brillaba en el planisferio. Ya en abril con muchas opciones barajadas me cruce con 2 cosas, por un lado una mega promoción de Turkish y por otro lado el sitio www.seat61.com, el mejor web site para viajar en tren por Europa, en la que comentaban que era posible ir en tren desde Londres a Estambul en tan solo 4 días… Los planetas comenzaban a alinearse…

Llegó julio y la gente ya estaba aburrida de escuchar las diferentes variantes que analizaba para el viaje hasta que mi mejor amigo, temporalmente exiliado en Venezuela me dijo… “Me puedo sumar?” al instante me encantó la idea de sumar gente al viaje y aunque parezca raro el famoso “lo dice uno lo dicen todos nunca fue tan vigente”, a la semana eran 7 los interesados en sumarse a mi viaje fuera cual fuera. Obviamente siempre aparecen los “se me complica” “no me dan los días” y terminamos siendo un número lógico de 4 personas.

Teniendo total libertad por parte de mis compañeros de viaje me decidí a pulir toda la planificación, hacer las guías de cada lugar a visitar con pequeños recortes de Lonely Planet, Wikipedia y Foros. Los días fueron pasando y las hojas se fueron apilando… ya para fines de septiembre estábamos listos, el itinerario estaba cerrado sería un poco de Turquía para luego volar a Colonia y volver por tierra hasta la ex Constantinopla.

Estambul

Llegó el gran día, nos juntamos en Ezeiza cada uno proveniente de su trabajo listos para embarcarnos a la aventura (?). Las 16 horas de vuelo se hicieron llevaderas, se comió bien, el entretenimiento a bordo fue bueno y variado, la distancia entre asientos era buena peeeeeeeeeeero peeeeeeeeeero en el tramo Buenos Aires – Sao Paulo SE OLVIDARON DE PRENDER EL AIREA ACONDICIONADO!!! Lo q transpire esas 3 hs no tuvo nombre!!!

Llegamos a Estambul por la noche, nos quedamos por la zona del “Cuerno Dorado”, cansados como estábamos decidimos salir igual a caminar (y a comer algo). A pocas cuadras del hotel estaba el Hipódromo, la Mezquita Azul y Santa Sofia. Que hermosos lugares por favor. Fue sorprendente ver tantos minaretes y espacios abiertos. Paseamos, sacamos fotos y luego nos fuimos a comer a un lugar donde nos ofrecieron comer “Testi Kebab”, un plato típico de Turquía en el que se cocina carne, cebolla, berenjena, ajíes y especias en una vasija de barro cerrada, una vez concluida la cocción se procede a romper el recipiente y servir, DELICIOSO la verdad, algo digno de ser probado. Luego de comer demasiado =) decidimos ir a acariciar las almohadas… estábamos muertos.

Creo que fue una ciudad de sorpresas, si bien esperaba encontrarme con grandes Mezquitas y edificios monumentales, hubo varias cosas que me llamaron la atención. La ciudad tiene varias avenidas muy anchas con mucho tránsito, de esas q se te plantea la duda: “y acá como cruzo?”  y por otro lado callejuelas serpenteantes que suben y bajan por la topografía del lugar, calles muy al estilo napolitano en las que si estas caminando y pasa un auto sería muy recomendable que te pegues a la pared.

La limpieza de la ciudad y la hospitalidad de la gente fueron las otras cosas que me llamaron la atención, era difícil encontrar papeles en el piso, y había constantemente barcos limpiando cuanto residuo encontraran y la gente que te cruzabas en el tranvía o en la calle te daban charla, se interesaban por uno, por saber q necesitábamos y si podían ayudarnos… la verdad grata sorpresa.

Dentro de la región del Cuerno de Oro les puedo recomendar que visiten la Mezquita Azul, templo que lleva su nombre por las tejas azules, por dentro es un lugar amplio, con una decoración abstracta simple y a su vez avasallante. Santa Sofia, Iglesia cristiana que supo ser mezquita y hoy día es un museo, se paga una entrada pero creo q vale cada centavo. La Cisterna de la Basílica, la cisterna más grande de la ciudad, un lugar bajo tierra que tiene 150 x 70 m (aprox) llena de columnas que servía como reservorio de agua en la época de Constantinopla, en la base de una de las columnas hay una cabeza de Medusa, la cual pusieron boca abajo a fin de anular sus poderes (?) y evitar que los visitantes se conviertan en piedra.

El Palacio Topkapi, morada del Sultán de todo el imperio otomano, tiene una estructura diferente a todos los palacios q conocí, con muchas partes abiertas, grandes salas, un edificio exclusivo para el harem y una vista de la parte norte de la ciudad INCREIBLE. El Parque Gulhane, que supo ser parte del jardín del Palacio, hoy en día funciona como parque público, se inicia detrás de Santa Sofia y desemboca frente al mar. Por ultimo no debe dejar de visitarse el Gran Bazar, un conjunto de calles y avenidas techadas y cerradas al tránsito que desde el 1500 ocupan algo así como 45.000 m2 y tiene más de 4.000 locales (Unicenter un poroto), ahí se pueden comprar cosas típicas turcas como especias, narguilas, telas, sedas y otras no tan típicas como “replicas” de camisetas de futbol.

En la zona al norte del cuerno de oro, cambia bastante la fisonomía de la ciudad, es un poco “menos antigua” con la Torre Galata como máximo referente, se pueden obtener preciosas vistas de la parte sur de la ciudad y del lado asiático también (ah y en la cima venden un café/te con torta delicioso). Hay una calle peatonal llamada “İstiklal” en la que se puede pasear y gastar algunas liras, ya sea en productos tradicionales como en las principales marcas internacionales, al final de esta calle se llega la Plaza Taksim, lugar emblemático para los turcos dado que han transcurrido allí muchísimas revueltas y manifestaciones. Por último, en esa zona está el Palacio Dolmabahçe, un palacio barroco de mediados del siglo XIX q no tiene nada que envidiarle, por suntuosidad ni por tamaño, a muchos de los europeos.

En resumidas cuentas, Estambul es (o era cuando la visite) una ciudad para caminar, para perderse por las callejuelas y sentirla, tiene toques muy europeos, muy propios y otros q me sonaron muy distantes… una combinación digna de explorarse.

Göreme

Unos de los puntos altos del viaje era… la KAPADOKYA, lugar que deja a todos impávidos al ver las fotos de los amaneceres desde los globos aerostáticos. Después de mucho investigar, había conseguido un tour bastante económico de 2 días a la ciudad de Göreme en el corazón de la Kapadokya, con hotel, almuerzos y lo más importante AMANECER EN GLOBO.

Salimos de Estambul de madrugada y en un vuelo de no más de 1 hora estábamos llegando a un lugar extraño, salido de un paisaje lunar.

El primer lugar que visitamos fue la Chimenea de las Hadas, un valle con un conjunto de torres naturales terminadas en punta. Cuenta la leyenda que en esa tierra habitaban hadas, las cuales convivían con los primeros humanos que llegaron a la zona. La convivencia seguía sin problemas entre ambas especies con solo una regla, estaban prohibidas las relaciones entre Hadas y Humanos. Obviamente, como en todas estas leyendas… un humano y un hada se enamoraron dando lugar a la furia de la reina de las hadas. Ésta analizo condenar el hada a muerte pero lograron hacer que recapacitara, para evitar q esto vuelva a pasar decidió que todas las hadas se convertirían en palomas y es por eso que los humanos de la región las cuidan hoy día… no sé si será cierto, pero de serlo, claramente la población de hadas era muy importante jeje.

En toda la zona de Göreme, la gente no construía las casas, sino que las escarbaba en la montaña, la piedra es porosa y fácilmente moldeable. Por suerte nos tocó un hotel que se encontraba en la piedra, fue muy loco y divertido irse adentrando en la cueva para llegar a la habitación. Ese día, después de todo el trajín nos fuimos a dormir temprano, ansiosos, ya que si el clima lo permitía… veríamos el amanecer desde un Globo Aerostático

Lamentablemente el clima no ayudó, fue una mañana de fuertes vientos lo que nos llevó a replanificar la jornada. Hicimos una caminata de 2 horas para llegar a un pueblo completamente hecho dentro de una montaña y después fuimos a un monasterio que se encontraba en una cueva. Como broche de oro terminamos en una ciudad construida bajo tierra, según el guía ocupaba más de 300 metros de profundidad bajo la superficie y 15km de superficie…no puedo validarlo pero parecía gigante y con montones de pasillos y vericuetos.

Una vez terminado el recorrido, la van fue hacia el aeropuerto donde un avión nos llevaría de vuelta a Estambul para luego ir hacia la ciudad alemana de Colonia… pero eso será parte de otro relato…

 


Por @duhauaxel