Sinceramente, me pongo a pensar y no sé qué más queda por decir acerca de París. Llego al punto de preguntarme si es mejor haber estado allá, o todavía soñar con visitarla. No, no me volví loco. El que aún no fue, ve las imágenes desde acá y se enamora, pero de algo que aún no conoció; sin embargo, una vez que vas ya no existe vuelta atrás: todo lo que querés hacer es volver.

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pastedimage-2Estando allá quizás no te das tanta cuenta. Sí, estás maravillado por lo que ves, por el simple hecho de estar allá, pero estás atrapado como por un conjuro que solo va rompiéndose con el tiempo, y que et hace extrañarla cada vez más. Al caminar por París, te sentís parisino. Te sentís el dueño de la ciudad, y por poco no te sale arrastrar la erre y hablar con la garganta. Miras tantas veces los mapas que sentís que conoces cada esquina, pero esto es simplemente porque cada esquina tiene algo nuevo por conocer.

pastedimage-3Estuve tres días, y no me alcanzaron ni para verle los pies a la ciudad. Sí, visité lo más importante, la caminé y la sentí. Pero al estar tan poco tiempo (durante el cual estuve con bastante dolor de garganta debido al invierno) no logré asentarme, tirarme en el pasto y pensar por un minuto “acá estoy, y nadie me va a sacar de acá”. Los Champs Elysées coronados por el majestuoso arco del triunfo desde el cual se ve una estrella simétrica adornada por ocho avenidas, los caminos y sus árboles, las veredas anchas y los cafés.

pastedimage-4El clásico metro, sus túneles y secretos, sus mil caminos, que en algún lugar conectan con los 33 kilómetros de catacumbas escondidas que existen debajo de la ciudad. La torre Eiffel, el anochecer de la ciudad sobre ella, y todo lo que ella en sí es; Les Invalids y el mausoleo de napoleón, Las calles empedradas con el reflejo de una leve llovizna, los imponentes museos a los cuales lamentablemente no pude entrar. La magnífica e histórica Catedral de Notre Dame en un punto, mientras que en el lugar más alto de la ciudad, otra catedral radicalmente distinta como la de Sacre Coeur corona la ciudad. Y el Senna que la recorre ondulante y misterioso. La famosa Ópera Garnier, con sus historias, leyendas, halls de oro y su música.

pastedimage-5No estoy haciendo más que recordar algunas de las cosas más importantes de París, pero no llegué a verla ni en su mitad, y además, nada sirve sin sentimiento. Y el sentimiento de volver es más grande que otra cosa, por lo que lo único que les queda a los que no fueron, es ir. Y a los que ya fuimos, la constante y avasallante esperanza y añoranza de volver.

 

 


Por @nicopees