El sentimiento del viajero es algo muy profundo, el conocer lugares y gentes nuevas es una experiencia muy intensa, la pasión por viajar me la inculcó mi viejo, yo contaba con 6 o 7 años cuando viajamos hasta Brasilia en un Fiat 1500, o el año siguiente a Cuzco yendo por los caminos casi inexistentes del Bolivia (año 1966 si la memoria no me falla) de ahí mi pasión por subirme a un auto y salir rumbo a lo desconocido, así fue el cómo comenzó nuestro viaje por Francia en auto el año pasado.

Llegamos con mi mujer al Charles De Gaulle y nos subimos al coche previamente alquilado (si uno va a estar casi un mes arriba de un auto lo aconsejable es que sea un placer estar en el no una tortura, recomiendo siempre un buen auto en este caso era un Volvo v40).

Ville Savoye – Le Corbusier

No estuvimos ni un minuto en Paris a la que dejamos para el final, pusimos rumbo a Poissy para visitar la Ville Savoye del maestro Le Corbusier, para luego saltar a Chartres donde aparte de otras atracciones esta la catedral más perfecta del Gótico Francés, una verdadera Maravilla. Alencon a pesar de ser una ciudad muy agradable solo la usamos para dormir.


Al otro día el destino era Saint Ceneri le Gerei, prácticamente desconocido para el turismo, un pueblo que sirvió de inspiración para muchos pintores impresionistas y votado como el pueblo más lindo de Francia en uno de esos concursos que nunca faltan y de ahí a Mont Saint Michelle, el punto de Francia más visitado por los turistas, la belleza e implantación de este lugar es incomparable, con sus mareas que aislan la ciudad fortificada con el continente, ubicada en el límite de Normandía Bretaña.

Bretaña es maravillosa desde Cancale y sus pescaderías en la costanera con ostras, cangrejos y langostas, hasta la señorial Saint Malo, una ciudad portuaria fortificada destruida en la guerra y totalmente reconstruida según sus formas originales, ahí aprendí que el nombre Malvinas, viene de los Marineros de ahí, ya que siempre navegaban por esas aguas (maluinos, más o menos así suena su nombre) acá surgió un cambio en el viaje yo tenía pensado ir a Fougueres una ciudad medieval fortificada pero mi mujer me sugirió ir a Carnac, cosa que le voy a agradecer eternamente.

Carnac

Carnac es uno de las construcciones megalíticas mas importantes del mundo, lo más importante son los alineamientos, son menhires puestos en fila durante kilómetros, no se sabe todavía muy bien con qué sentido, hay también algunos túmulos y dólmenes muy importantes, la otra construcción megalítica típica es el cromelech que serian dólmenes dispuestos en forma circular (Stonehenge).

Valle de Loira

El próximo destino era el valle del Loire y sus palacios, puse el pie en acelerador e hicimos un tramo largo sin paradas hasta que se hizo la noche, yo siempre pongo el GPS en modo evitar autopistas y camino más corto, cosa de entrar en caminos vecinales donde realmente uno más conoce, así caímos de noche en un pueblo muy chico llamado Coron, esta zona rural al no ser muy visitada tiene pocos hoteles, llegamos tarde a uno con restaurant pero el hotel estaba cerrado, la dueña una francesa rubia muy simpática, nos vio la cara de desesperación y abrió el hotel para nosotros y no solo eso a la mañana siguiente nos vino a preparar el desayuno y trajo a su hija que había estado estudiando en la Argentina, cuando nos fuimos salieron a la calle y nos despedían con los pañuelos, una maravilla.

En el valle del Loire hay más de 50 palacios, se aproximaba una difícil elección, a cual ir. Nosotros nos inclinamos por Azay le Rideau, Chenonceau  (los mas lindos para mi gusto) y el Chambord el mas majestuoso por su tamaño y porque era el coto de caza del rey de Francia. Tomar un cafecito al atardecer abajo de un roble con el Chambord de fondo es una de esas sensaciones más parecidas a la felicidad.

 

Fin primera parte

Por Daniel Gigena @danogi

 

PD: No soy el de La Nación, ese sabe escribir jaja