Me gustaría compartir lo que me produce Roma. Mi favorita entre todas, con su ruido, desorden, caos, belleza, cultura, historia, estilo. Me encanta su color, todas las ciudades tienen un color, el de Roma es cálido, contenedor.

 

Escribir, que buen desafío. Me intimida, pero puedo hacer de cuenta que le estoy relatando peripecias de algún viaje a un amigo.

Me gustaría compartir lo que me produce Roma. Mi favorita entre todas, con su ruido, desorden, caos, belleza, cultura, historia, estilo. Me encanta su color, todas las ciudades tienen un color, el de Roma es cálido, contenedor.
Caminar y perderme en sus calles, descubrir esa Iglesia que no figura en las guías. Ir al Pantheon a las 8 de la mañana, cuando no hay turistas y admirarlo un rato largo. Y esperar justo la hora del mediodía para ver caer de forma perpendicular la luz del sol o la lluvia a través de su óculo.

Animarme a tomar un ristretto sin azúcar en la  Tazza d’Oro. Valentía en su máxima expresión!

Enojarme de vez en cuando, como cuando me dieron algún euro falso y desenojarme cuando por fin llegan los Fettuccine a la Carbonara o los Gnocchi Cacio e Pepe en l’Antica Birreria Peroni, con la suculenta jarra de su propia cerveza.

O cuando por consejo de un taxista descubro una heladería chiquita por el Vaticano, que es, según él, «la mejor de todas»

Paseo por el Ghetto, antiguo barrio judío, y cruzando el Tíber llego al Trastevere , haciendo denodados esfuerzos para no caer en algunas de las trampas para turistas, donde comer genial se transforma en un desafío interesante. Caminar, caminar, caminar, de eso se trata Roma, paso por el Circo Massimo, me encuentro con los Foros y de golpe, el Coliseo. Nada demasiado original,  pero si de emociones se trata, a mí me emociona. Creo que la sobredosis de arte que te ofrece la ciudad es hasta peligrosa! Sin ser Florencia, es muy fácil contagiarse del Síndrome de Stendhal!! Si, esa sensación de falta de aire. mareo, lagrimas a punto de caer, exageración? no lo creo.  Roma  carga con todo el peso de ser  junto con Grecia, la cuna de la cultura de occidente sobre sus espaldas. Ciertamente abrumador.

Pero me olvido de la historia cuando llego a la Via Dei Condotti y me maravillo con las cosas que los comunes mortales no podemos comprar. Ahí me pregunto, como hacen los diseñadores italianos para hacer todo lindo?? Trato de no llorar demasiado y es justo el momento donde todo el mundo hace un alto y se sienta en las escalinatas de la Piazza di Spagna a ver pasar la vida, y yo hago lo mismo. Con  o sin azaleas. Entonces, emprendo el camino de regreso, sin olvidarme de pasar por la Fontana di Trevi para tirar una moneda de espaldas a la fuente con el único objetivo de volver.

 

 

 

Por @sanmaski1