Los Angeles: la belleza de lo intangible

Si bien había ido a Los Angeles en 1981, no recordaba nada de ese viaje y para muchos es una ciudad fea para hacer turismo y que no vale la pena perder tiempo en ella. Con esa expectativa fui en febrero de 2018 siendo punto de partida para un viaje más largo por la Costa Oeste (aquí un post sobre Napa Valley) y algunos Parques Nacionales en Arizona y Utah (aquí un post sobre ellos). Pero finalmente Los Angeles me encantó y como los viajes no terminan cuando se terminan y viven en la memoria, cada día que pasa me gusta más. Decidí escribir este post para dar las razones.

Lo feo de Los Angeles

Es innegable que Los Ángeles tiene cosas muy feas. Ejemplos:

  • el tránsito (es infernal)
  • no hay gente caminando por las calles (es una ciudad hecha para ir en auto, las veredas no tienen sentido, también por ello el tránsito)
  • es gigante lo cual hace que haya que planificar muy bien las actividades que se harán cada día
  • Hollywood Blvd. es horrible
  • Especialmente en invierno la cantidad de Homeless y personas destruidas por las drogas (crisis del opio) que hay en sus calles es abrumador. Por momentos parece que caminás por una ciudad de zombies. En especial los destruídos por las drogas. No molestan, no joden a nadie. Da mucha pena. Esto sucede en especial en invierno ya que es una de las zonas más cálidas de USA y por ello muchos homeless se trasladan allí para no sufrir o morir con el frío a la intemperie.

Todas estas cosas no se pueden negar y supongo que todo aquel que conozca Los Ángeles estará de acuerdo en que existen y no son características bonitas.

Entonces para que te guste Los Angeles tiene que haber muchas cosas muy lindas ya que el punto de partida es negativo.

La belleza de los intangible

Fui a Los Angeles con bajísimas expectativas y eso siempre ayuda. Fui con mi esposa e hija de 7 años. Nos alojamos en Santa Mónica a una cuadra de la playa y del famoso muelle. El riesgo de alojarse en Santa Mónica es que todo lo que no sea frente al mar queda lejos, pero el aire California Love que se respira en la costa de Los Angeles hace que valga la pena estar lejos de todo lo demás.

Cuando digo “California Love” hablo de lo intangible. Porque Los Angeles no cuenta con tremendas bellezas naturales, ni arquitectónicas (salvo algunas excepciones), lo que cuenta es con ser una de las mayores cunas de nuestra cultura contemporánea. Gran parte de las cosas que consumimos surgieron allí. Y no me refiero sólo al cine (que por supuesto es parte de su gracia) sino también a la música e incluso a un estilo de vida muy distinto al de la Costa Este de Estados Unidos pero con la misma cantidad de matices y de hitos.

Qué hacer? qué ver? a dónde ir?

Si quieren saber las cosas típicas para visitar googleen “qué ver en Los Angeles”, saldrán 8 millones de resultados diciendo todos lo mismo. El placer lo encontré en otro lado. En lo que te pasa por al lado pero si alguien no te dice que está, no lo ves.

Santa Mónica y Venice Beach

La puesta del sol en el muelle de Santa Mónica es un clásico. El tema va mucho más allá de la belleza de un sol que se pone sobre el mar. Son los personajes que deambulan por el muelle. Los músicos que tocan a la gorra, el hip hop que suena en los radiograbadores de los puestos de la Kermese. Es California en su estado puro. Si abrís tus sentidos verás que parte de tu vida surge de esos sonidos y olores.

Caminar por Venice Beach no tiene precio. Ver esas casitas sobre la arena y saber que Jim Morrison vivía en una de ellas y salía a la playa en la noche a tomar ácidos y componer la música que nos marcó para siempre. Ver la movida de los deportes extremos, los negros improvisando rap conociendo las guerras que se dieron entre ellos y la tristemente famosa LA Police y que se repiten cada tantos años. Sentir el hip hop de la Costa Oeste y comprender sus letras. Todo ello está a la vista junto con el olor a marihuana que es imposible no respirar aunque estés frente al mar y con vientos huracanados. Allá a los lejos los aviones despegando hacia el oeste desde el famoso LAX. Todo es California.

Sunset Boulevard

Tengo la suerte de viajar con mi esposa que es una enciclopedia de música que camina. Podes andar en auto por Sunset Boulevard durante sus 20 interminables kilómetros sin que nada te llame la atención salvo que sepas de música. En apenas unas cuadras están el The Roxy, Whisky A Go Go, Rainbow Bar & Grill, Viper Room (en cuya vereda murió River Phoenix) y la famosísima Tower Records. Qué es esto? bueno, es donde nació parte de la música que escuchamos durante años y también lo harán nuestros nietos. Desde Guns & Roses hasta The Doors pasando por Hendrix, Frank Zappa y lo que se te ocurra. Son boliches de mala muerte que siguen abiertos y siguen pasando bandas. Son museos vivientes. Al cruzar sus puertas la historia penetra por la piel.

Ni hablar avanzar un par de kilómetros y llegar a Amoeba Music o la mejor disquería del mundo que sigue abierta vivita y colando y que genera escalofríos o un poco más allá cruzarse con el famoso mural donde los fans homenajean al difunto Elliott Smith. Y si no sabés quién fue Elliott Smith escuchá algunas de sus canciones y las reconocerás como música de fondo de algunas de las mejores películas de los últimos 30 años.

El “tour musical” cierra siempre en el Hollywood Bowl, si vas allí y justo toca Morrissey directamente LA se convierte en la mejor ciudad del mundo.

El Downtown

Debe ser uno de los downtown más devaluados del mundo. Tiene bellezas arquitectónicas, museos increíbles y calles clásicas de las grandes ciudades de Estados Unidos. Es muy agradable caminarlo entero y disfrutarlo hasta el Staples Center y respirar un poco de Koby Bryant, Magic Johnson y ahora Lebron James. También iconos de la cultura contemporánea.

Mullholand Drive

Es el nombre de una de mis películas preferidas de todos los tiempos, la de David Lynch, pero además es un calle icónica de Los Ángeles que aparece infinidad de veces en películas, canciones, libros. Pero además es bella y ofrece de las mejores vistas de Los Ángeles. Mullholand Drive es Los Angeles.

Conclusión

Estuve apenas dos días y medio. No vi más que eso salvo Hollywood Boulevard (donde está el Teatro Chino, el Kodak, las estrellas en el piso, las manitos de los famosos, todo en 2 cuadras, todo horrible). Dos días que me bastaron para enamorarme de Los Angeles. No de sus bellezas naturales ni su arquitectura ni su Hollywood o Beverly Hills. Me enamoró ese aire Californanio que tanto incide en nuestras vidas aunque no lo sepamos. Me anamoró lo que no se ve pero se siente: sus intangibles.

QV

 

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Sergio Mandelbaum

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Por | 2018-11-19T17:41:16+00:00 noviembre 19th, 2018|#DestinosQV, América, Estados Unidos|Sin comentarios

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